RESÚMENES de los SEMINARIOS |
1953-1954
Seminario I
Los Escritos técnicos de Freud |
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Primer seminario en Sainte-Anne y primer seminario abierto al publico. Interés pedagógico, verba, arte del suspenso y de la formulación, dialoga con participantes que exponen, intervienen, objetan. Esta enseñanza se sitúa en la misma senda de Roma, centrándose más sobre los problemas de la resistencia, de la transferencia y de la eficacia terapéutica. Además de los casos de Freud, se estudian "el hombre de los sesos frescos", de Kris, el pequeño Dick, de Melanie Klein, algunos ejemplos de Balint, e incluso, en directo, una observación de Rosine Lefort. El conjunto se incluye en una meditación, en la que el psicoanálisis está cerca de la filosofía, la teología, la lingüística, la mística y la teoría de los juegos.
Con los esquemas llamados "Ramo invertido"" —conocido por la Observación sobre el informe de Daniel Lagache, en 1958— el estadio del espejo se convierte en una tópica de lo imaginario. Un lazo estrecho se establece en adelante entre teoría y método, lo que subordina lo Imaginario a lo Simbólico. Apela a una óptica para sistematizar sus análisis anteriores de la relación especular. En cuanto al "desconocimiento" carácterístico del Moi, es referido a la "denegación" por parte de uno de asistentes: Jean Hyppolite.
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1954-1955
Seminario II
El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica |
Denso, desparejo, hasta delirante. Tres obras de Freud están en el programa: "Mas allá del principio del placer", sobre el instinto de muerte, "Psicología de las Masas y Análisis del yo", "El yo y el ello".
Frecuentemente se nota que el auditorio se rebela: Hiyppolite, O. Mannoni, Pontalis, el Rdo. P. Beirnaert y el matemático Riguet, desbordados, confiesan su embarazo.
Es en este seminario donde se elabora el esquema L, más conocido por su sistematización en "La Carta robada". Esta estructura de cuatro términos que articula Real, Imaginario y Simbólico, sustituye a la segunda tópica freudiana (Yo/Ello/Superyó). Dos diagonales se cortan, en tanto que la relación imaginaria une a a (moi) con a' (el otro), la línea que va de S (inicial del Sujeto y Es —el ello freudiano—) a A (el Otro) es interrumpida por la primera. El Otro esta situado en el esquema, es difícil de definir pero en definitiva, queda claro, que es quien "máquina" al sujeto, sin que lo sepa.
"El sueño de la inyección de Irma" permite un fresco heroico del destino humano a través de la figura del psicoanalista: juega como el mito fundador del psicoanálisis. El instante más trágico es el enfrentamiento con lo Real, tema que ganara en amplitud con los años. Aquí, en su "horror", "lo real último",. imposible de mediatizar, ni siquiera un objeto sino ese "algo frente a lo cual las palabras se detienen", es la boca y el sexo femenino confundidos. Sosías, a través de Plauto y de Moliere, da de ese destino, entre Moi y Sujeto una versión menos angustiante: la mujer esta inserta en un sistema "androcéntrico" En cuanto a lo inconsciente es definido por la ontología (Heidegger), el estructuralismo (Levi-Strauss), una combinatoria intersubietiva (Poe) y la cibernetica ("El lenguaje primordial y primitivo es el de la maquina: O y 1"), lo que da ocasión a una conferencia excepcional el 22 de Junio de 1955. ¿De qué sirve lo Simbólico?, pregunta Hyppolite. Simbó1ico, Imaginario, Real, eso sirve para dar su sentido a una experiencia simbólica particularmente pura, la del análisis".
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1955-1956
Seminario III
Las psicosis |
¿Cómo comprender la psicosis diferenciándola de la neurosis? Por la forclusión de un significante fundamental, el Nombre-del-Padre: ese término buscado desde 1954, para traducir la Verwerfung (el rechazo) de Freud aparece por primera vez al final de este seminario que vuelve a plantear cuestiones propuestas en 1932. ¿Psicosis?. Las Memorias de Schreber, la interpretación de Freud, la de Ida Macalpine: la teoría aquí se construye, paradójicamente, sobre los textos. El significante forcluído reaparecería en lo real bajo la forma de voces alucinadas. La articulación con el caso del Hombre de los lobos (Freud), donde la alucinación es visual —la del dedo cortado que remite al pene—no se ha realizado, salvo por la idea de que el padre es el anillo que mantiene juntos a la madre, el niño y el falo.
Retornar a la posición freudiana pura es profundizar la metafísica de ese descubrimiento, inscripto enteramente en la relación del hombre con lo simbó1ico. En la psicosis, se trata de un "cuerpo de significantes forcluidos". La lingüística esta muy presente, por lo cual muchas sesiones de este seminario aclaran escritos difíciles como La Carta robada o La instancia de la letra.... La oposición saussuriana del significante y del significado conduce a separar radicalmente las dos cadenas antes de anudarlas con los puntos de capitón: uno sólo es explicitado, el Padre. Con Jakobson y su artículo sobre Las Afasias, metonimia y metáfora reorganizan la patología mental: el célebre análisis de Booz dormido de Victor Hugo permite a Lacan crear la noción de metáfora paterna cuya ausencia parece carácterizar la psicosis. La clasificación de los pronombres en Benveniste (yo-tú-él) promueve razonamientos brillantes sobre la frase: Tú eres el que me seguirá(s) para definir el habla fundadora: la de la Fe jurada situada en el Otro. Es que el Otro, claramente opuesto al otro imaginario, parece ser "el discurso mismo", un lugar benéfico "donde se constituye el Je que habla con el que oye"; un lugar maléfico: "El neurótico habita el lenguaje; el psicótico esta habitado, poseído por el lenguaje" que lo persigue. Todo lo humano se juega durante el Edipo, cuyas leyes son las leyes del lenguaje—y sin embargo todo esta jugado ya en los tiempos arcaicos ("el significante fundamental es un mito").
El análisis de Schreber revela la cuestión de la procreación, "en su raíz esencial" escape de la trama simbólica, la cual no engloba ni la creaci6n ("un ser nace de otro ser") ni la muerte... La ausencia de simbolización del sexo de la mujer como tal (por "falta de material") y el predominio absoluto del falo introducen una disimetría casi irreparable: este seminario, que retoma el caso Dora y anuncia la intervención sobre La sexualidad femenina, declarando la posición femenina como "problemática y hasta cierto punto inasimilable".
Este seminario incluye la Conferencia de Lacan, en presencia del Prof. Delay, para el centenario del nacimiento de Freud: Freud en el siglo, donde expone lo que entiende por Retorno a Freud.
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1956-1957
Seminario IV
La relación de objeto y las estructuras freudianas |
De entrada, Lacan ataca por su base la teoría de las relaciones de objeto sostenida por la S.P.P. , de hecho, Freud no se inquieta por el objeto sino por la "falta de objeto", esa falta no tiene que ver con la frustracion inventada por los sucesores, se trata de una renunciación que implica, desde el origen, la ley del Padre; pues "entre la madre y el niño, Freud introdujdo un tercer término, imaginario, cuyo papel significante es capital: el falo".
El estudio se funda sobre la función de objeto en la fobia y el fetichismo (Juanito, Pegan a un niño, el Leonardo da Vinci de Freud, y la observación de una niña por una alumna de A. Freud). Es necesario ver ahí "soluciones imaginarias" a la hiancia que produce la aparición del falo (como lo que falta a la madre, a la madre y al niño, entre la madre y el niño), porque, sólo el padre es el portador del falo.
De esta forma, Lacan puede establecer tres modos de relación con ese objeto paradójico puesto que él propicia la "vocación simbó1ica": la frustración, (perjuicio (daño) imaginario de un objeto real, el pene como órgano); la privación, (falta real –agujero- por la pérdida de un objeto simbó1ico, el falo como significante) y la castración (deuda simbólica en el registro de la ley y pérdida del falo como objeto imaginario).
La caída de la madre que "de simbólica se vuelve real", en tanto que los objetos, por intemmedio del falo, "de reales se vuelven simbólicos", conduce la preferencia estructurante por el padre. Lacan se interroga pues acerca de la forma en que "el objeto femenino se representa la relación del objeto"; habla de la maternidad, del amor y de un caso de homosexualidad (Freud, 1920) en el que ve un tipo de relación con la falta y con el padre. Ese seminario aborda, pues, las tesis principales de la obra sobre la diferencia de los sexos. La doctrina va a sistematizarse a partir de las Formaciones de lo inconsciente, desconociendo aportaciones de M. Klein, de Bouvet y de Winnicott (sobre "el objeto transicional") quedando la cuestión del objeto parcial abierta, por lo cual en los años '60, la noci6n de objeto a, causa del deseo, se añade a la del Falo.
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1957-1958
Seminario V
Las formaciones de lo Inconsciente |
La investigación prosigue con los análisis del chiste como producción verbal (el "famillionario de Freud o el miglionario de Gide) y el olvido de palabra (el "Signorelli" de Freud). En el primer caso, con la metáfora, el juego de significantes crea sentido en el sinsentido y, esto, en relación con la verdad. El segundo caso revela la falta de una palabra, "desecho devuelto como una pelota entre código y mensaje", falta donde se ubican palabras de sustitución que son como "las ruinas metonímicas del objeto". Cuando aborda psicoanálisis y la lingüistica, Lacan quiere formalizar las leyes primordiales de lo inconsciente que Freud estableció en sus primeras obras. Su trayecto consiste en definir una topología del funcionamiento al nivel del signtficante en el sujeto, elaborando los grafos que, bajo el nombre de grafos del deseo, estarán en el centro de Subversión del sujeto.
El sujeto depende del reconocimiento del otro que encarna la "legitimidad del código", porque el sólo puede ratificar un habla como rasgo de ingenio, estupidez o locura. Porque por ese desvio del Otro, pasamos al análsis. Habría tres etapas estructurales de la constitución del sujeto. En primer lugar, la metáfora paterna obra en si a causa de la primacia del falo instaurada en la Cultura. Luego, el padre interviene como privador de la madre, a ella le dirige el mensaje, "No reintegrarás tu producto" (el niño considerado como objeto fálico), en tanto que el niñosujeto recibe "un mensaje sobre el mensaje" bajo la forma de "No te acostarás con tu madre", lo que lo libera privándolo del objeto de su deseo. De la alternativa: "Ser o no ser el falo", puede pasar a la de "Tenerlo o no" El tercer tiempo —la salida del Edipo—hace intervenir al padre "permisivo y donador" que, preferido a la madre, da origen al Ideal del Yo. En este marco se abordan los problemas de ser varón o niña y del Edipo invertido.
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1958-1959
Seminario Vl
El deseo y su interpretación |
El deseo debe ser puesto en el centro de la teoría y la práctica analítica: el título no indica una simple yuxtaposición de los dos términos, pero quiere anudarlos alrededor de la función mayor del lenguaje. El deseo, si tiene por energía psíquica la libido, marca la dependencia del hombre de los significantes que lo constituyen. Es lo que la cura fundada en el habla debe hacer aparecer más allá de la demanda del paciente. Lacan dice más, que "el deseo es su interpretación".
Hamlet parece ser la tragedia del deseo: es por eso, nos dice Lacan, "que estamos de lleno en la clínica". ¿Cuál es esa "red de pajarero en la que se articula el deseo del hombre en las coordenadas de Freud, Edipo y castración?" El análisis estructural de la pieza, que ordena no sólo los lugares de los personajes sino también la sucesión de los acontecimientos, debería conducirnos "a situar el sentido del deseo". El enigma es el de la imposibilidad de obrar que aqueja a Hamlet: no puede matar a Claudio (el asesino de su padre, el amante de su madre y el usurpador), no puede amar a Ofelia, "no puede querer". Y cuando al fin descubre su deseo —al combatir con Laertes en el hoyo cavado para sepultar a Ofelia— esta revelación está ligada ineluctablemente con la muerte, en que todos desaparecen. Lacan, fascinado por esta tragedia, le consagra sus mejores páginas: ellas aclaran lo que es para él es el drama masculino del deseo y más profundamente la angustia del To be or not to be. ¿Cuál es, pues, esa "verdad sin esperanza del hombre moderno?
Del lado del Padre, la decepción es irremediable: "No hay Otro del Otro " El Rey muerto es un ser errante en busca de una imposible redención. EI Otro, lugar de la Verdad no contiene el significante que sería el garante de esa Verdad. El Falo esta "indisponible" en el Otro (lo que se traduce con el signo (-phi). Se asiste aquí a un viraje importante del pensamiento lacaniano; que permite comprender mejor los acentos desesperados del seminario siguiente sobre La Etica.. ¿EI sujeto masculino se vuelve hacia la madre por amar su dignidad de mujer? El choca con lo que ella manifiesta de su deseo: "no deseo sino glotonería, e incluso devoración". "El horror de la femineidad " reina en la pieza y golpea violentamente a Ofelia, la novia-virgen. Ese personaje es, para Lacan, una figura "fascinante" porque, dice, encarna "el drama del objeto femenino àpresado en las redes del deseo masculino" pero sobre todo porque ella es a la vez el objeto y la piedra de toque del deseo: objeto a (objeto parcial) del deseo y Falo (presente en O-felia). Los dos términos no se distinguen claramente y si Ofelia no puede ser descubierta sino en el duelo—"Yo amaba a Ofelia"—ese duelo es conjuntamente el del objeto y del Falo. Por otra parte, contra la afanisis de Jones que busca en el miedo de ser privado de su deseo un denominador común a los dos sexos, Lacan mantiene la asimetría radical con relación al significante fálico. El hombre "no es sin tenerlo" y la mujer "es sin tenerlo". El único objeto del deseo -al mismo tiempo que su único significante- parece ser en efecto el Falo que, sólo surge como relámpagos, en tiempos de decisivas "Falofanias", donde la muerte asiste a la cita.
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1959-1960
Seminario VII
La ética del psicoanálisis. |
Apremia a Lacan: definir, en todo su rigor, los verdaderos fundamentos éticos del psicoanálisis; pero, más aún, construir, gracias a los descubrimientos del psicoanálisis, una etica para nuestro tiempo, una ética a la altura de la tragedia del hombre moderno y del "malestar en la cultura" (Freud).
Las dos conferencias que dio sobre los mismos temas en Marzo de 1960 en la Universidad Cató1ica de Bruselas, confirman los acentos de su enseñanza. La verdad de la condición humana es un horror insostenible: desgracia irremediable de haber nacido, falta imborrable, derelicción pesadilla del deseo incomprensible del Padre, pesadilla de la Cosa de la que somos presa y que es la "hiancia" mortal de nuestro ser. Tal es pues, la evidencia primera, pero ¿cuántos no quieren verla?. Su lectura es indispensable a quien quiera comprender los principios doctrinarios de la teoría y la práctica lacanianas.
La única promesa del análisis es austera: es la "entrada-en-Je " ("Allí donde eso estaba, lo que es Je debe advenir"), cuando el paciente descubre, en su desnudez absoluta, la verdad de su deseo. Y aún hay que saber que esta entrada es siempre falida... ¿Cuál puede ser entonces el fn del psicoanálisis? "La purificaci6n del deseo" que se alcanza "más allá del temor y la piedad ". Y Lacan lega tres proposiciones: uno es culpable solamente de "haber cedido sobre su deseo"; "el héroe es el que puede ser traicionado impunemente"; los bienes existen ciertamente, pero "no hay otro bien que el que puede servir para pagar el precio por el acceso al deseo", deseo que no vale más que para ser deseo de saber.
Si Lacan predica el Edipo, es el Edipo en Colona que lanza la maldición antes de morir —y lo asocia con Antígona, emparedada viva, la que en nada ha cedido: ambos han rechazado el "primum vivere " (primero vivir) para entrar en "el entre dos muertes" que constituye su grandeza inmortal.
Este seminario, aclara en profundidad el pensamiento de Lacan: es como un bajo continuo que acompaña, a través de los años, las variaciones melódicas. Si se presta atención, se lo oye hasta en los comentarios de los matemas más abstractos o en los textos reglamentarios de la Escuela Freudiana.
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1960-1961
Seminario VIII
La transferencia en su disparidad subjetiva. |
De este seminario se cita sobre todo el análisis de El Banquete de Platón (con Sócrates, Alcibiades, Diotima y Agatón)..
Asistimos a un viraje decisivo de la reflexión lacaniana sobre la transferencia. antes se ponía el acento en la repetición, ahora se lo pone en el amor de transferencia. Los dos son por cierto inseparables, pero la perspectiva cambia. Insistir en la repetición es, para Lacan, rehusarse a ver en la situación analítica una relación subjetiva entre otras, que se debe tratar directamente aquí y ahora. La cura se ofrece para que en ella se reproduzcan, por y en el habla, relaciones anudadas en la infancia. En suma, lo que el había ha anulado otrora, sólo el habla puede hoy desanudar. En este respecto, la experiencia analítica es "una experiencia simbólica particularrnente pura", o, en el piano individual, puede operarse "la recomposición de lo imaginario", mientras que, en el plano teórico, puede edificarse una lógica intersubjetiva, un esquema simple del sujeto son sus variantes (histeria, obsesión, fobia, perversión, psicosis), todas ellas herramientas útiles para la práctica. Todo eso queda presente en este seminario.
Esta segunda perspectiva nos descubre al análisis como experiencia "particularmente pura" del deseo, por lo tanto estamos en la vertiente de la sexualidad. El habla sólo tiene efecto porque hay transferencia y el manejo de la transferencia es la función fundamental del analista. Dos frases expresan bien el carácter paradójico de la cura: "Es en la posición que la transferencia le confiere, donde el psicoanalista interviene sobre la transferencia misma" y "La transferencia se interpreta sobre la base y con los instrumentos de la transferencia". Concepción clásica que nuevamente tiene en cuenta el análisis aquí y ahora de las relaciones entre los dos partenaires. Ya Lacan, en La Dirección de la Cura, hacia de la contratransferencia la implicación inevitable y necesaria del analista en la experiencia en curso y planteaba por consiguiente el problema del deseo del psicoanalista. La "disparidad subjetiva" es aquí una regla rigurosa que establece la disimetría radical de los dos protagonistas frente al deseo: así el analizado podrá descubrirlo a través de la decepción del amor de transferencia. En análisis, se aprende a hablar en lugar de hacer el amor: al final, el deseo -purificado- no es más que el lugar vacío donde el sujeto (barrado) tiene acceso al deseo del "discurso revelado-revelante para siempre". Volvemos a encontrar estos temas de la repetición y la transferencia en Los cuatro conceptos fundamentales….
El Banquete parace el lugar privilegiado donde se elabora el encuentro entre práctica y teoría. 0. Mannoni, desde 1955 27 se había alzado contra la asimilación del diálogo analítico al dialogo socrático. Lacean persevera y firma, porque se trata aquí de un modelo y no de una simple ilustración.
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1960-1961
Seminario IX
La identificación |
Lacan declara que después de haber alternado hasta aquí en su enseñanza, la temática del sujeto y la del significante, estudia por fin, con La identificación, la relación misma entre el sujeto y el signifcante. Reconoce el carácter "arido" de este seminario, que estima no obstante necesario.
Al final del seminario sobre La Transferencia, definía los tres tipos de identificación aislados por Freud: la primera es la identificación primitiva con el Padre como tal, "exquisitamente viril", antes aún de la rivalidad en el deseo por la madre, identificación hecha con un trazo único, matriz del Ideal del Yo, introyección simbólica de la marca del Padre; en el límite, una incorporación que se reune con la temática religiosa semítica segun la cual "hay del Padre de siempre con todos los que descienden de él, identidad de cuerpo" para convertirse en la Cristiandad en cuerpo místico. La segunda es la identificación regresiva en la relación de amor en la que el objeto se rehusa; entonces, uno se identifica con el objeto mismo: se podría pensar en la madre pero ahí está el seminario sobre La transferencia para recordarnos que eso es también asunto de hombres (Maestro/ alumno; Padre/hijo) en torno al "objeto a" y al falo, a los que se suele confundir. Aquí también, la identificación se realiza con un trazo único del objeto amado. La tercera es la identificación histérica en la que el sujeto reconoce en el otro la situación global que el vive. Lacan declara ser partidario de la segunda identificación, pero sus análisis, al establecer la identificación del significante y la identificación con el significante, crean una nueva categoría que engloba las dos primeras, en torno a la relación con el Padre y con el Falo.
Lo esencial es establecer el sujeto en su relación con el significante, unicamente. Todo comienza con una historia que tiene en su cargo marcar la diferencia entre lo preverbal y lo verbal. Lacan habla de su perra, Justine (en honor de Sade), que tiene el habla pero no el lenguaje: en la medida en que habla, dice Lacan, no me tomó jamás por otro, no tiene la capacidad de transferencia y vive en la demanda.
¿La identificación plantea el problema de lo identico: A = A? No, porque una diferencia se instala ya por el hecho mismo de la repetición: A=A. Contra el Uno de la totalidad, Lacan plantea el 1 como trazo unario constituído simplemente por la repetición: la línea de palotes de la escuela primaria (donde no hay uno que sea igual al otro), los trazos marcados por nuestros lejanos antepasados (en el museo de Saint-Germain) o los golpes inscriptos por Sade en la madera de la cama. La diferencia no es sólo cualitativa, en realidad el significante no tiene unidad más que por ser lo que todos los otros no son, por ser pura diferencia: el Uno como tal es el Otro. No hay pues tautología en fórmulas tales como "la guerra es la guerra" o "Laplanche es Laplanche y Lacan es Lacan"... Lo real no tiene nada que ver aquí, el mismo significante sirve para connotar la diferencia en estado puro, ya que, en la repetición, el significante representa al sujeto para otro significante y no para alguien. La identificación del significante y la identificación con el significante están estrechamente mezcladas: "la lógica elástica" que quiere practicar Lacan conduce a hacer soportar al sujeto por el símbolo [raíz cuadrada menos uno}. Lógica formal, estudio del nombre propio, gramática compleja de la negación, todo concurre a definir el trazo unario como "un retorno", una recaptura del origen del conteo de antes del número". El falo como marca simbó1ica está en el origen, puesto que "el narcisismo y la incorporación deberán buscarse por el lado de la referencia al Padre y no al cuerpo de la madre parasitada". En suma, en el rompe-cabeza del origen: ¿la galina o el huevo? Lacan responde el gallo, o mejor el significante que trace el gallo, letra o trazo unario.
Una novedad en este seminario: el proyecto de crear "una estructura topológica del sujeto" a partir de una disciplina que, en matemáticas, estudia los diversos tipos de superficies constituídas por el movimiento de diferentes figuras geométricas. Los discípulos de Lacan deberán familiarizarse en ese dominio con la superficie esférica, la superficie delimitada por un anillo (el toro o el cross-cap), la banda de Moebius, etc. A partir de las teorías de Gauss, Riemann, Moebius, etc.
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1962-1963
Seminario X
La Angustia |
En Inhibición, Síntoma y Angustia (1926), Freud hablaría de todo, salvo de la angustia, como para mejor "dejar el vacío donde hay angustia". Este afecto en relación con la estructura del sujeto no está reprimido, sino en deriva: sólo están reprimidos los significantes que lo amarran. Para Lacan la angustia no es sin objeto, solo que se ignora ese objeto. Claro que, como la angustia está ligada al deseo y el fantasma es el soporte del deseo, se parte de la fórmula algebráica del fantasma: (Sujeto barrado por el significante/relación con/objeto a) ya encontrada en el grafo del deseo y que estará en el centro de La lógica del fantasma. El problema consiste pues aquí en definir este objeto a en el que se anuda la relación de la angustia con el deseo: "La angustia es la señal de su aparición". Este concepto se elabora aquí por primera vez a partir del objeto parcial o del agalma con su brillo de objeto parcial o de fetiche. Dicho concepto va a precisarse con el correr de los seminarios.
El objeto a es causa del deseo y no su punto de mira: tal es su función, que no variará con los años. Es abordado aquí desde dos puntos de vista diferentes. Por una parte, sería "el residuo de la división cuando el sujeto es marcado por el trazo unario del significante en el campo del Otro", lo que cae, pues, como un resto de la operación descrita en La identificación.
El objeto a no tiene nada que ver con el "a" del estadio del espejo, ya que no es especular; no es tampoco visible en lo que constituye para el hombre la imagen de su deseo"; es lo que se pierde cuando se realiza la constitución original del Sujeto donde el Padre esta primero. ¿Estará él del lado de lo Real? Si se considera el cuerpo, el objeto a no nace de la separación de la madre (simple cuerpo parasitado), sino de la separación del cuerpo propio: las envolturas del embrión, la placenta —lo que Lacan llamará más tarde la "hommelette "— son el objeto a e incluso el seno ligado al sujeto y separado de la madre, como parece probarlo la figura de Santa Agata llevando sus senos en una bandeja en el cuadro de Zurbarán: objetos de deseo para nosotros, y no de angustia en la mujer...(Ver Ref.) Para Lacan, la analogía con el cross-cap donde se hace la separación de una a enigmática, es manifiesta. En el corazón de un sistema centrado sobre el Significante, el objeto a parece lo Real irreductible, "una falta a la que el símbolo no suple", una "privación real", "un insecto sobre la superficie de la banda de Moebius"...
Otra afirmación: la angustia surge cuando la falta llega a faltar. Por ejemplo, no es la nostalgia del seno rnaterno, sino la amenaza de su inminencia. Lacan retoma el análisis de Jones sobre la pesadilla: ese íncubo o súcubo, "ese ser que pesa con su peso opaco de goce ajeno sobre vuestro pecho", "que os aplasta bajo su goce" y que es también "un ser preguntador" (la esfinge). La angustia está pues ligada con el Otro, como el deseo, pero esta vez con el goce y la demanda del Otro.
Ahora bien, el acontecimiento se produce cuando el sujeto pierde el apoyo de la falta donde constituirse: el (menos phy) (el falo, símbolo de la falta). Sin embargo, Lacan reconoce aquí que situa mal el (-phy) y el objeto a uno en la relación con el otro. El falo es a veces agalma, objeto parcial eminentemente deseable, a veces reserva libidinal "operatoria" que salva de la fascinación del objeto parcial... Se comprende pues la importancia que otorga a lo que llama la castración simbólica ante "el opaco, inasible deseo del padre" en el origen de la ley.
¿Qué pasa en el análisis? ¿Cómo medir la angustia que puede soportar un paciente? ¿Cómo tratar con su propia angustia de analista? El deseo del analista está todavía en juego y su tarea: ayudar a que se instale, con la angustia, el (menos phy), vacío cuya función es estructurante; saber cuando es puesto en posición de A o de a. Si no, el riesgo es el pasaje al acto en que el sujeto se identifica con el objeto a como deshecho o desperdicio. Pasaje al acto situado del lado de la angustia, en tanto que el acting-out, situado del lado de la emoción, es un llamado al otro y debe ser interpretado. Los ejemplos elegidos (Dora, la joven de Un caso de homosexualidad, en Freud, "la crisis terminal" de Balint) y los artículos críticos de M. Little, B. Low o Szasz no llegan todavía a asentar esta distinción.
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1963
Seminario (inédito)
Los nombres del padre
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En otoño de 1963, la crisis en el interior de la Sociedad Francesa de Psiconálisis se desata y como consecuencia de ello, Lacan es eliminado de los analista didactas, al día siguiente, en la primera clase de este seminario (en Sainte Anne) anuncia sus fin.
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1963-1964
Seminario Xl
Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis |
La praxis que "pone al hombre en condiciones de tratar lo real por lo simbólico" produce conceptos: cuatro son propuestos aquí: lo inconsciente, la repetición, la transferencia y la pulsión. Pero Lacan tan pronto habla de conceptos se pregunta si los psicoanalistas no viven en la "impostura" y sospecha que existen relaciones entre psicoanálisis, religión y ciencia. ¿No tienen ellos, como los grupos religiosos, un fundador y textos casi sagrados? Freud "es el sujeto legítimamente supuesto al saber", al menos en lo que concierne a lo inconsciente, "el no fue solamente el sujeto supuesto al saber. El sabía". "Nos dió el saber en términos indestructibles" que soportan un cuestionamiento jamás agotado. Cuanto más se protege del nombre de Freud, más se expone. El problema central es sin duda el de la transferencia con el fundador el Nombre-del-Padre es un fundamento, nos dice, pero la herencia del Padre es el pecado, y el pecado original del psicoanálisis es el deseo de Freud que no fue analizado. Volvemos a encontrar el tema de La ética. Lacan se presenta como el hijo del labrador en la fábula de La Fontaine: el Nombre-del-Padre es un tesoro que queda por encontrar, a condición de que, como Acteon, uno se ofrezca como víctima expiatoria a la Verdad.
De los cuatro conceptos mencionados, tres han sido ya largamente desarrollados en los años 55-63. Sobre lo inconsciente, la transferencia o la repetición, este seminario es la ocasión de difundir los principios principales de la enseñanza lacaniana, exponiéndose a veces al riesgo de rectificarlas. Queda la pulsión cuya irnportancia crece desde el estudio del objeto a en La angustia.. Sin tomar en cuenta la sexualidad —siempre ligada con los objetos parciales— "el psicoanálisis no es más que una mántica".
Hay una nueva concepción de la repetición cuyo resorte sería doble: el automatismo (automaton) del lado del significante; el encuentro siempre falido y buscado (la tyche) del lado de la pulsión, el objeto a remitiendo a lo Real "imposible" y, "como tal, inasimilable
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1964-1965
Seminario XII
Problemas cruciales para el Psicoanálisis |
El problema fundamental, para Lacan, es el de la relación del sujeto con el lenguaje, sin embargo ha sufrido una transformación al tomar en cuenta lo Real en la trilogía: Simbó1ico/lmaginario/Real. Los problemas cruciales serían pues las relaciones entre Identificación, Transferencia, y Demanda: nosotros los conocemos ya por los seminarios anteriores.
Entonces, ¿cuál es el problema de los problemas? "Proponer una forma, una topología esencial a la practica analítica." Vuelve el significante estructurado sobre la superficie de Moebius con las tres formas fundamentales, el agujero, el toro o anillo, el cross-cap; vuelven los círculos de Euler, aquí red del toro como "espiras" (espirales) de la Demanda sobre la superficie de la Botella de Klein: es la nueva vedette. Parece que se construyen esas figuras de manera simple y combinatoria; el comentario a su vez es complicado. Aparentemente, no hay duda, esta botella posee el secreto del deseo "como corte por el que se revela una superficie como a-cósmica", lo que explicaría la "espantada de horror" ante el guante dado vuelta de Merleau-Ponty o la media de nylon dada vuelta donde al parecer se lee la diferencia sexual. Parece que no hay sino una relación de analogía entre la existencia de esta superficie (proyección en un espacio de tres dimensiones) y la inmersión en un espacio, espacio del Otro considerado como lugar del habla; que la torsión de la botella se debe a la intermediación del Nombre-del-Padre, del deseo de ese Otro deseado como Deseante; que ese deseo del Otro esté oculto en el corazón del objeto a que es necesario saber abrir con un par de tijeras, y de buena manera, para poder ser el amo de los deseos; que el interior es la relación del objeto a con A,el gran Otro, etc.
Coloquen ustedes donde quieran —o puedan— mil observaciones sobre Le Pari de Pascal, "tentativa desesperada por resolver la cuestión que nosotros intentarnos resolver aquí, la del deseo como deseo del Otro"; sobre el silogismo: "todos los hombres son mortales, Sócrates es un hombre, luego Sócrates es mortal"; sobre la relación diferente con el saber en la psicosis (angustia del Otro), la neurosis (demanda al Otro) y la perversión (goce del Otro).
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1965-1966
Seminario Xlll
El objeto del psicoanálisis |
La primera sesión es una lección escrita que publicarán en 1966 los Cahíers pour l 'Analyse bajo el título de "La ciencia y la verdad ", pero el tema del sujeto dividido entre saber y verdad se plantea ampliamente e incluye la posición adoptada por Lacan.
Por primera vez se declara descubridor del psicoanálisis como una nueva ciencia, cuyo objeto sería el objeto a, considerado como falta o agujero, el objeto en su real primero —y cuyo rol sería ilustrar a las otras ciencias la ciencia— acerca de sus propios objetos. Desde Los cuatro conceptos, su posición ha cambiado radicalmente: habla todavía "en nombre de Freud", pero "como otros tienen que hablar en nombre de quien lleva mi nombre": "el nacimiento de la ciencia no queda atentamente suspendido del nombre de quien la instituye, porque ella no se presenta solamente como no ser de la estructura del mito, ella se prueba no serlo, se prueba en que se demuestra ser de otra estructura y eso es lo que significa la investigación topológica que yo persigo aquí. "La teoría que construyo aquí no debe ponerse en el rango del mito": estamos pues lejos de 1964 cuando las pulsiones eran seres míticos e igualmente, lejos del seminario precedente donde se trataba aún de "analogía". Ahora, a la alternativa: ¿modelo matemático o metáfora? Lacan responde: "La topología no es una metáfora, sino un montaje riguroso con el objeto a, objeto especifíco de la ciencia analítica."
Así, entonces el término "matemas" domina los últimos años. Cuatro formas le son necesarias, ya conocidas y que van a ocupar un lugar cada vez mayor en sus reflexiones: el cilindro o disco agujereado, el toro, la banda de Moebius y la botella de Klein, todo ello acompañado de fórmulas algebraicas "compuestas de letras minúsculas
Lacan reanuda sus grafos del deseo, tratando de ponerlos en relación con su topología.
El objeto a se sitúa según cuatro vertientes: la Demanda del Otro (objeto a: las heces); la Demanda al Otro (objeto a: el seno); el Deseo por el Otro (objeto a: la mirada); el Deseo del Otro (objeto a: la voz).
Desde esta perspectiva, Lacan empieza a analizar "Le Pari" de Pascal, cede la palabra a A. Green y C. Stein (ambos de la S.P.P. y que se encuentran en el Coloquio de Bonneval), destaca sus conferencias en Estados Unidos organizadas por Jakobson, estructuralista si los hay, y sobre todo invita a Foucault a hablar de las Meninas de Velazquez. Esta intervención le permite, de hecho, retomar su teoría del cuadro como "trampa para la mirada'', mirada donde lo que cae, es el objeto a. La perspectiva y el punto de fuga, el centro oculto del cuadro es la hendidura de la niha y "en esa hiancia donde no hay nada que ver se puede reconocer la estructura del objeto a: bajo los vestidos de la infanta, "eso me mira" cuando el ojo, a su vez, esta hecho para no ver... Incluso Bataille, por una vez, es citado con Histoire de l'oeil donde se haría la conexión de todos los objetos a en su relación con el órgano sexual (¿femenino?). Sí, ¿pero qué signo puede ocupar el lugar de esa hiancia, real imposible o insostenible? El falo, por cierto, como en el caso de Juanito evocado al principio. Lo que hace falta es volver a tener en cuenta lo inconsciente en torno al Ienguaje y a la mirada (excluida por Freud).
La voz, finalmente, es olvidada aquí. Lacan vuelve a encontrar la dimensión freudiana del deseo y del sujeto cuyo fundamento es la castración: él hace del sexo femenino (y de la mujer como costilla de Adán) el objeto a que fascina y que lleva a la perdición si no se pone la pantalla del falo, aunque sea bajo la forma del -j (- phy).
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1966-1967
Seminario XIV
La lógica del Fantasma |
La lógica debe superar "el fantasma fundamental", ya construcción teórica frente a la multiplicidad de fantasmas de todo individuo; superar las estructuras que son los "fantaseos originarios" comunes a todos; superar las transformaciones gramaticales alrededor de una frase simplificada (sujeto/verbo/objeto) y las sustituciones al infinito de sus elementos donde juegan placer y angustia. Lacan toma como punto de partida el "algoritmo": (fórmula del fantsma) como la articulación lógica del fantasma,algoritmo ya ubicado en 1956-1957 en los grafos del deseo que, en 1960, articulan una primera topología del sujeto.
Recuerda aquí su significación: (sujeto barrado) representa la division del sujeto, barrado por el significante que lo constituye. el "punzón", es el signo de una relación, sea dec inclusión, sea de implicación (reversibles), sea de exclusión entre los dos términos. Se observa, pues, un sistema binario en que el verbo, como tal, ha desaparecido (con sus valores semánticos y dinámicos) para dejar lugar al signo algebraico de una relación pura. Queda el objeto a. cuyas definiciones varían con los años, ya que es el objeto de la búsqueda lacaniana. Para comprenderlo aquí, es necesario partir del objeto parcial del Seminario IV y seguir sus análisis en los Seminarios X y XIII.
El objeto a aparece como una "burbuja", un piano proyectivo, la botella de Klein.
El seminario deriva hacia la búsqueda de una lógica del sujeto alrededor del sempiterno Cógito cartesiano, después hacia las cuestiones del "acto sexual", de la "imposible subjetivación del sexo" y del "goce" que dominarán los seminarios ulteriores.
Las múltiples transformaciones del Cogito ergo sum de Descartes ("o pienso o soy"; "o no pienso" o "no soy"; "soy donde no pienso", "pienso donde no soy", etc.), se termina en una fórmula que es un juego de palabras: Cogito ergo es. "Es" latín, (tu es [tú eres] ) marca la dependencia, siempre fundamental. hacia el Otro y plantea el problema del saber como se pasa del objeto al Otro o del Otro al objeto a. En el deseo, eso da: "Yo te deseo" significa "Yo te implico en mi fantasma fundamental" como objeto a; en el amor, eso da: "Tú no eres, luego yo no soy"; "Tú no eres nada más que lo que soy"; "Tu eres la nada que yo soy", etc. Pero Es, en alemán, es el Eso, definido como todo lo que es el "no-je", eso impersonal (ni primera, ni segunda, ni tercera persona): ¿reservorio de las pulsiones? ¿Caldero (¿agujereado?) de las brujas de Freud?* ¿O "agregado de significantes", como él había respondido a Lagache? Es bueno leer la intervencion de A. Green en el seminario, quien intenta marcar las diferencias entre la enseñanza freudiana y la enseñanza lacaniana, particularmente en torno a las cuestiones de las representaciones y de los afectos que constituyen lo inconsciente en Freud. Para Lacan, los afectos son significantes cuya cadena excluye al sujeto: ¿pero quien ha dudado de que el sujeto estuviera ausente del fantasma, como tal, y presente, diseminado en todos sus elementos, que hay que reconstruir como sujeto de enunciación? Los comentarios de Green de las traducciones del Wo Es War, soil Ich Werden, realizadas por Lacan, son muy instructivos.
Ahora bien, estas nuevas interpretaciones de Lacan van a conducir a la primera elaboración del "des-ser' que será pronto la marca del fin del análisis a partir de juegos de palabras: el deseo inconsciente es "deseo puro", el "des-ser" como la "des-esperanza", un "irpas" que es un "impasse" ligado al deseo del Otro, pero un "impasse"* gracias a la repetición. La interpretación no da salida al deseo interpretado, porque no hay salida para el deseo inconsciente que "seguirá siendo siempre y tanto mejor, un "no-deseo"." Ese saber sobre la verdad del deseo inconsciente ¿es vcrdaderamente, para Lacan, la salida que se ha de proponer en el análisis, al "deseo insatislecho" de la histeria, al "deseo prevenido" de la fobia, al "deseo imposible" de la obsesión? En su esquema, el objeto a soporta "la verdad de la alienación": descubrirla es descubrir que "no hay universo del discurso", pues cualquier cosa real (imposible por no simbolizable) le escapa y hace "agujero" o abertura. Entonces, llega la experiencia de la "destitución subjetiva", indispensable, según él, a todo futuro analista, pero ¿qué pasa con los "analizantes" comunes y hasta con los futuros analistas como individuos?
"El gran secreto del psicoanálisis: no hay acto sexual", hay simplemente sexualidad, cosa may diferente. Es que, para Lacan, el acto tiene una definición específica: implica un redoblamiento significante que permite insertar al sujeto en una cadena en la quc el se inscribe o bien, la institución de un significante; pero no hay significante de la diferencia de los sexos y menos aún del sexo femenino. En cambio "entre el hombre y la mujer" está ese objeto tercero (objeto a) cuya función de sustitución, siempre resbaladiza, no permite en ningún caso que se opongan en cualquier esencia eterna y por lo tanto proponer un sujeto que se inscribe como sexuado en el acto de conjunción con el sujeto del sexo al que se llama opuesto". Y. en el nivel simbólico, no hay "relación sexual": hay simplemente (a + 1) y (a - 1), donde un término marca la diferencia en más o en menos. Recordemos que el Falo es la "unidad-sexo": el I simboliza lo inconmensurable.
Usando por primera vez el análisis de Marx sobre el valor de uso y el valor de cambio. Lacan comienza un largo itinerario para apuntalar su teoría: "El hombre-él" que es también el "hombre-patrón" (en los dos sentidos del término), el toro y el pubre portador del símbolo del sexo, consagrado por eso a la castración (simbólica), que no sabe como vivir, puesto que no hay Otro que lo garantice, marcado como está por la castración, aunque fuera Dios: la única muralla, es la construcción de una sociedad de protección fundada sobre la homosexualidad masculina. El Padre de la horda primitiva de Freud, para gozar supuestamente de todas las mujeres, ve su "goce muerto". Entonces, si el todopoderoso falo circula, es gracias a las mujeres: "La mujer lo representa como valor de intercambio entre hombres; y si la potencia peneana lleva la marca de la castración, parecee que fuera porque, de manera ficticia, la mujer deviene aquello de lo que se goza y circula como objeto de goce." "Ella es el lugar de transferencia de estc valor de goce representado por el Falo"... Por su identificación con el valor de uso que es el Falo, la mujer se ha transformado en "objeto-mercancía". Pero para hacer el "hombre-ella", parece que a ella no Ie faltan jamás recursos (mascarada, etc.), sin embargo "donde es inexpugnable como mujer, es fuera del sistema del acto sexual": "ella dispone de otro modo de su goce. fuera de esta ideología". Así se consagra la "heterogeneidad radical" del goce de los dos sexos, cuya relación no puede ser sino problemática. Lacan comienza allí una refiexión que desernbocará en el seminario Encore. Porque si hay un enigma para los analistas (¿de los dos sexos?) es sin duda el del goce femenino, nos dice Lacan.
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1967-1968
Seminario XV
El acto psicoanalítico
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Desde la Lógica del fantasma, donde declaraba que "no hay acto sexual", Lacan se interroga sobre la diferencia entre el acto y el simple obrar. Uno de sus alumnos resume aquí, de manera esclarecedora -si no satisfactoria- esta oposición: "disparar un tiro" es un obrar, "casarse" es un acto, porque hay compromiso y reconocimiento que implican la "repetición" y "la inscripción en el gran Otro...". Hay, con seguridad, significante en el aire: lo que el Maestro había dicho ya el año pasado. Y algo que esta confirmado por la ausencia de contradicción que observe Lacan —después de A. Koyre— entre la frase de San Juan: "En el comienzo era el Verbo" y la de Goethe: "en el comienzo era la acción". Pero esto es una retirada respecto a la afirmación lacaniana del "carácter irreductible del acto sexual a toda relación verídica". Como el amor es puramente narcisistico, ¿qué es lo que queda de relación posible entre los sexos, sino un pacto social?
Hablar del acto psicoanalítico no es cualquier cosa, y se espera mucho de este seminario, pero es un conjunto caótico de cosas ya dichas, y la transcripción no es la única responsable. Lacan parece incómodo y, como suele suceder en estos casos, se lanza a la polémica, se queja de la ausencia de tantos analistas de su Escuela, fulmina, lanza formulas incisivas, machaca con las que ya han pasado la prueba, desgrana banalidades, se exaspera ante la menor reserva.
Una sesión de este seminario -que se acabara con los acontecimientos de Mayo- es apasionante: en ausencia de Lacan, unos analistas discuten entre si lo que han o no han comprendido de su enseñanza y algunos expresan sus temores frente a las incidencias de esos nuevos desarrollos sobre el "objeto a" y el "des-ser" en las curas. |
1968-1969
Seminario XVI
De un Otro al otro |
En la crisis de la Universidad que sigue a Mayo del '68, Lacan toma posición: "Si el psicoanálisis no puede enunciarse como un saber y enseñarse como tal, no tiene que hacer donde no se trata de otra cosa" y rechaza la "no-conceptualización". Para él, "la estructura es lo real" y eso se enseña gracias a la lógica matemática que los analistas deberían aprender, porque ella ha ocupado el lugar del problema de la existencia de Dios. Se suceden, entonces, y se mezclan, alrededor del Otro y del objeto a, Pascal, Marx y la lógica del lazo entre el 1 (el trazo unario de La identificación) y el a, bajo la forma 1 sobre a igual a 1 masa, con una serie de transformaciones. Se añaden preguntas sobre el goce de la mujer, la "nulibicuidad" del Falo que marca que el goce es real pero no simbolizable, el Falo como símbolo faltante o fuera de sistema, la reparación de los grafos del deseo, etc.
Tomando la tercera parte, capítulo V del Capital de Marx, dice Lacan, inventó la "plusvalía"y yo el "objeto a"; por lo caul va a construir el "plus-de-goce" que permite aislar al objeto a, y hacerlo en homología con la plusvalía.
Este es el último seminario en la Escuela Normal Superior, Lacan abandona la calle Ulm en medio de la efervescencia de que protestan. |
1969-1970
Seminario XVII
El reverso del psicoanálisis |
El título es enigmático establecer los Cuatro Discursos fundamentales (discurso del Amo, discurso de la Histérica, discurso de la Universidad, discurso del Analista) cuyo estudio va a continuarse y transformarse por lo menos durante diez años, hasta el Saber del psicoanalista. En este marco, estban previstas cuatro sesiones-conferencias en el Nuevo Departamento de Psicoanálisis de Vincennes. El 3 de Diciembre de 1969, es el primer "Impromptu de Vincennes": una sesion turbulenta, memorable y única.
Las formulaciones de los cuatro discursos se crean poco a poco. Sin embargo, la novedad es el retorno con fuerza de la histérica, con Dora y la 'Bella Boca yerra" (alusión al sueño de la Bella Carnicera, analizado por Freud e incluido en La Dirección de la Cura. Tres cuestiones se plantean: la de la relación entre el goce y el deseo del deseo insatisfecho; la de la histérica que "hace al hombre" (o al Amo), en el sentido de que ella lo "fabrica" como "hombre animado por el deseo de saber"; y una nueva concepción de la cura analítica como "histerizacion del discurso"' lo que el analista debe introducir mediante "condiclones de artificios" al nivel estructural.
Volvamos a los esquemas algebraicos: se sigue aquí su constitución paso a paso; por ese, por lo cual es útil, para seguir el proceso, leer simultáneamente Radiofonía, grabada durante este seminario. También es bueno leer el Seminario XVIII. |
1970-1971
Seminario XVIII
De un discurso que no sería de apariencia |
Este seminario da por adquiridos los cuatro Discursos del anterior seminario y Radiofonía para tratar de definir insistiendo sobre el condicional de la formula- un discurso que no sería del semblante: que no tendría por objeto el semblante o que no se apoyaría en el. Ahora bien, el semblante -que no se opone a la verdad, pero le es correlativo y la soporta, porque es del orden del significante- es el "punto de ordenamiento" de los cuatro Discursos.
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1971-1972
Seminario XIX
...O peor |
En 1971-1972, Lacan enseña en dos sitios, continúa su seminario habitual (...O peor) y simultáneamente, retorna a Sainte-Anne, para sus charlas (El saber del psicoanalista). Las sesiones se alternan de una manera irregular, con una parte del público en común hasta que los dos auditorios se unen en Junio. Es evidente que los temas también se entrecruzan, pero las dos intervenciones se hacen por separado, pues el mensaje, el propósito y el tono son diferentes.
…O peor, ¿EI titulo? Los tres puntos suspensivos marcarían un lugar vacío —"unica manera de decir algo con ayuda del lenguaje"-, aquí "el de un verbo: decir, o, mejor, decir de". Un discurso que no seria del semblante... (decir de) o peor?" Ese decir cabe en una sólo proposición: "No hay relación sexual " Y un llamamiento: "Cuando yo digo que no hay relación sexual, adelanto precisamente esta verdad en el ser hablante: que el sexo no define en el ninguna relación". Es la verdad y como ella no puede decirse, sino semi-decirse, se trata, en suma, de "que la otra mitad diga peor". Estribillo conocido y pirueta final.
Lo nuevo en este seminario: el deseo de fundar esa proposición en la lógica: mediante impugnación y la modificación de las categorias de Aristóteles: lo posible, lo imposible, lo contingente y lo necesario, donde Lacan, además, hace intervenir la impotencia (de escribir la relación sexual) que hace de todo discurso, un "discurso quebrado"; medio del llamado a la lógica moderna se convoca, entre otros, a Frege y Cantor. Este seminario es para los simpatizantes de la Lógica y la Matemática
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1971-1972
Seminario XIX (bis)
El saber del psicoanalista
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Lacan es invitado de nuevo a hablar en Sainte-Anne, después de la ruptura de 1963; en siete charlas intenta dirigirse a los internos en psiquiatría (en minoría respecto a los asistentes regulares a sus seminarios). De este modo, sus conferencias poseen un tono más directo, comienza con una puesta a punto sobre la "ignorancia ligada al saber": ignorancia," verdadera pasión"que consiste en hacer de ella un "saber establecido" o "ignoracia docta", tiro por elevación a la antipsiquitría.
Lacan emprende una recapitulación de problemas planteados por los textos de Freud y por sus propios textos desde su tesis de la paranoia (1932). Los reconsidera, así también sus nociones esenciales: en otro orden, el de sus cuestionamiento actual, con indefiniciones, respuestas a las críticas o a los malentendidos, con rectificaciones. Paulatinamente dirige su discurso hacia la importancia de la lógica para construir la verdadera teoría analítica y particularmente la ausencia de relación sexual sobre la cual se explica de manera más precisa y a veces distintas, que en los textos anteriores.
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1972-1973
Seminario XX
Aun |
En este seminario Lacan da a luz aquí a la doctrina de la femineidad, desafiando a las mujeres a poder decir —articular— sea lo que sea de su sexualidad, de su goce y de ellas mismas.
Lo esencial de las nociones ya ha sido elaborado en los años anteriores. La topologia (se juega por primera vez con los trozos de cuerda al final de este seminario.
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1973-1974
Seminario XXI
Los no incautos yerran |
Los no incautos yerran-Nombre del padre, sería el juego homofónico, en francés, un eco del seminario interrumpido en 1963 en ocasión de la segunda escisión. Si Lacan vuelve a considerar el tema de los Nombres-del-Padre es bajo una forma paródica y abstracta (la topologia).
Nada hay aquí realmente nuevo aparte de la importancia que se otorgó, de aquí en más, a los nudos borromeanos que permitieron ligar lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real con un cuarto redondel (el que forma nudo): el Nombre-del-Padre, justamente.
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1974-1975
Seminario XXII
R.S.I. |
La prioridad es dada, por el titulo a lo Real (Real Simbólico, Imaginario).
El seminario, enteramente construido sobre el estudio, Ia aplicación o la interpretación del nudo borromeo, desarrolla las tesis del seminario anterior (Los no incautos yerran).
Lo esencial es justificar el llamado a la topologia: la consistencia de lo Real hace la consistencia de lo Simbólico y de lo Imaginario a condición de que se admita que "todo acceso a lo Real esta para nosotros, tejido por el numero".
También, Lacan se refiere a Michel Thomé y Pierre Soury, dos matemáticos que han rectificado las proposiciones de Aún y que definen nuevas propiedades del nudo borromeo, y someten sus razonamientos a su propio pensamiento. Esta vez los Nombres-del-Padre bajo tres formas, nombrarían lo imaginario, lo simbólico y lo real.
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1975-1976
Seminario XXIII
Le sinthome |
Sinthome es una antigua manera de escribir symptome síntoma): esto conviene a un seminario que entrelaza una Iectura de Jovce con una revisión del nudo borromeo, fundado sobre el 4 y no ya sobre el 3. Lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real hace nudo de 4 con el síntoma que se convierte en el corazón del sistema. Pero entonces, el nudo borromeo como tal, desaparece.
Esta manera de escribir permite a Lacan seguir en especial a Joyce en sus caminos, este es un hereje de los buenos, ha reconocido la naturaleza el sinthome y no se priva de usarlo lógicamente.
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1976-1977
Seminario XXIV
Lo no sabido que se sabe de la una-equivocación se ampara en la morra |
Se ha partido hacia el equivoco, bien codificado sin embargo. Lo no sabido (l'insu) es lo inaccesible al saber. Lo no sabido que sabe (l'insu que sait) lo no sabido que es (l'insu que c'est). Lo no sabido que se sabe (l'insu quón sait) –a partir- de la una-equivocación (l'une bévue), nueva fórmula para lo inconsciente. Se ampara en la morra (s'aile à mourra) es el amor; se echa a volar en el juego de la morra (juego de azar que se juega de a dos con los dedos).
Queda el deseo de descubrir un significante nuevo a partir de las investigaciones sobre el sínntoma. "Un significante que no tenga, como lo real, ninguna especie de sentido." EI seminario termina en este punto.
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1977-1978
Seminario XXV
El momento de concluir |
Tentativa de balance, en el corazón de la fatiga: "Mi seminario, no tengo la menor gana de hacerlo" .El psicoanálisis no es una ciencia, "porque es irrefutable", como dice Karl Popper. Pero se la debe tomar en serio: la charlataneria tiene sus riesgos. El psicoanalista es un "retórico" que "retorifica" y "rectifica". "Las palabras hacen las cosas" pero justamente el psicoanálisis "se ocupa de la inadecuacion de las palabras a las cosas". Nada muy nuevo.
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1978-1979
Seminario XXVI
La Topología y el tiempo |
Este seminario muestra el cansancio de Lacan, de sus ausencias, de sus silencios, cortados a veces por una fórmula escrita en el pizarrón o por algunas frases enigmaticas, silencios que podían durar casi la clase enteras.
En cuanto al título indica acertadamente -bajo una forma filosófica- las dificultades (o la obstinación) de una teorización apasionada.
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1980
Seminario XXVII
Disolución |
El 5 de Enero de 1980, Lacan redacta una carta en la que pronuncia la disolución de la Escuela: la envía a los miembros de su Escuela, pero también a Le Monde para su publicación. Al mismo tiempo, invita a "asociarse nuevamente" a los que quieran "proseguir con Lacan". Para la nueva Escuela futura, Lacan hará una selección de las solicitudes. El criterio es claro: "Yo no tengo necesidad de mucha gente. Y hay gente que no necesito." A uno solo, "al único que sabe leerme", Lacan quiere legar la institución como una propiedad de la que dispone. Pero, el pequeño grupo llega a ser pronto, "los mil de la Causa Freudiana". "Mi causa freudiana", como dice el Maestro. En 1980-1981, se comprende que el clima sea tenso y la situación explosiva en los medios lacanianos, dedicados a la demanda, al odio y a la rivalidad.
Al mismo tiempo, Lacan comenta en su seminario sus propias posiciones: Delenda est [Cartago] (es necesario destruir Cartago que amenaza a Roma, es todo un programa el que se esboza). Lacan dicta sus consignas, recuerda que es preciso hacer el duelo, se presenta como "Senor Aa antiflosofo" (por una asociación de ideas con un titulo de Tzara, [Tristan Tzara, poeta francés que se contó entre los animadores del dadaísmo, movimiento posterior al surrealismo], de los tiempos de Dada), profetiza: "¡Luz! ", ataca y termina en "El malentendido (obra teatral de Albert Camus). "El hombre nace malentendido". Durante ese tiempo, los conflictos se desencadenan.
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